viernes, 2 de diciembre de 2011

LOS ABDONES

CASTO LOZANO (y 3)

Investigando un poco en Internet sobre Casto Lozano, hemos descubierto una serie de artículos extraordinariamente bien documentados sobre los JARDINES CON HISTORIA EXTREMEÑOS, publicados por tres Catedráticos de la Universidad de Extremadura, entre los que nos ha llamado la atención el siguiente:

PARQUE DE DON CASTO LOZANO DE NAVALMORAL DE LA MATA

Teresa Bartolomé García. Catedrática de Producción Vegetal de la Universidad de Extremadura.. Presidenta del Consejo Regulador DOP Pimentón de la Vera.
bartgcia@unex.es
José Miguel Coleto Martínez. catedrático y exdirector de la Escuela de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Extremadura.
Rocío Velázquez Otero, de la UEX.





Entrada principal del Parque Casto Lozano







Recogemos aquí la información suministrada por Domingo Quijada González, cronista oficial de la villa de Navalmoral de la Mata y estudioso entusiasta de todos los aspectos geográficos e históricos del Campo de Arañuelo.
El origen de este parque está relacionado con la familia Lozano, terratenientes y hombres de negocios de origen moralo, particularmente con Casto Lozano que concretó en su último testamento la donación de los terrenos para su ubicación. La generosidad de esta familia con el pueblo de Navalmoral de la Mata tiene un antecedente en Miguel Lozano, padre de Casto, que en 1919 donó 125 pesetas, cifra muy importante para la época, con el fin de ayudar a los jornaleros y a los más necesitados, afectados por la crisis de subsistencia derivada de la Primera Guerra Mundial y por las adversidades meteorológicas que afectaron a las cosechas.
Conocida esta magnanimidad, en septiembre de 1920 corrió el bulo que Miguel Lozano García-Baquero, fallecido el dos de abril del mismo año, había legado al vecindario un importante donativo con fines benéficos. El asunto estuvo coleando hasta 1924 y motivó incluso la intervención del Juez de instrucción, no pudiendo demostrarse la veracidad de este hecho.
Unos años después, en los últimos compases de la Dictadura de Primo de Rivera, surge el primer proyecto de construcción de un parque municipal en terrenos de Casto Lozano. Así, en enero de 1929, el alcalde, Julián Domingo Martín, expone a la corporación: “esta población necesita tener paseos o parques, de los que carece en absoluto, para esparcimiento y recreo del vecindario”. Se piensa entonces en el cercado que tenía Casto Lozano en el Paseo de la Estación y se propone que se declare de “utilidad pública y la necesidad de ocupación”, siendo apoyado por el resto “con entusiasmo”.
Estos extremos se comunican al propietario, para que ponga precio al mismo, y a la Comisión Sanitaria Provincial.
En marzo vuelven a requerir a don Casto para que fije el precio del cercado. En abril, cuando el Consejo Provincial de Sanidad aprueba el proyecto, volverán a insistirle en que determine el valor de la finca, indicándole que “no quieren molestarle, sino que sólo desean los mejores beneficios para el pueblo, y que se lo tendrán en cuenta con actos que los pueblos siempre dedican a sus bienhechores”.
En junio de 1929, por fin contesta Casto Lozano: dona el terreno, pero con la condición de que si en cinco años, desde la firma de las escrituras, no está en condiciones de utilizarse por el público, recuperará la propiedad de la finca. La corporación lo acepta y agradece, “sin perjuicio de otros acuerdos que en su día se adopten, como premio al beneficio que dicho señor otorga a esta Villa”. El proyecto se paraliza con el fin de la dictadura.
En mayo de 1931, el primer ayuntamiento republicano inicia expediente de expropiación forzosa del cercado de Casto Lozano, con el fin de construir el parque.
La nueva Corporación republicana modifica el acuerdo anterior, de junio de 1929, ya que no quiere donación, tal vez, para no tener que agradecérselo o porque, según esta fórmula jurídica, los terrenos sólo podrían destinarse al objetivo fijado, y no a otros eventuales que pudieran surgir. En la sesión del 28 de mayo de 1931, ratifican ese expediente y le piden al dueño que fije el precio.

Sin embargo Casto Lozano no contesta, probablemente por considerar que ya se había producido la aceptación de la donación por el anterior equipo de gobierno.
La necesidad de ubicar un nuevo grupo escolar, para el que el inspector de Enseñanzas Primarias, el moralo Antonio de la Cámara, sugiere el cercado de marras, se convierte en otra fuente de conflictos que se agudizan, en 1932, cuando el gesto de Casto Lozano de aportar 500 pesetas para el arreglo de algunas calles y la canalización de arroyos, es mal interpretada por la corporación que le exige que aumente el donativo “por los muchos beneficios que obtendrá” ya que su casa estaba bordeada por uno de los cauces.




Leandra Gómez-Rodulfo y Casto Lozano







A pesar de estas desavenencias, en su testamento de 5 de enero de 1932, otorgado en Madrid, donde habitualmente residía, ante el notario Dimas Adánez Horcajuelo, lega la mayoría de sus bienes a su esposa Leandra (Gómez-Rodulfo Rodríguez) “pero, cuando ella muera, han de destinarse a un fin benéfico que redunde en provecho principalmente en Béjar, Navalmoral u otro lugar que sea de la preferencia de Leandra”. Y añade: Si Leandra fallece antes de que se lleve a cabo este legado, se destinará “la mitad de la herencia para una obra benéfica, en Béjar, Navalmoral o pueblos de la provincia de Cáceres que designen los albaceas”.
Entre 1932 y 1934 no se volvió a tratar el asunto de estos terrenos, ni se volvieron a mencionar los proyectos que había sobre sus futuros usos.
Sin embargo, en julio de 1934, salta de nuevo la noticia con el tema del cercado, deseado por esta corporación para construir un nuevo grupo escolar y un parque.
Los abogados ignacio Mateos Guija, presidente local de izquierda Republicana, y Julián Domingo Martín, alcalde durante la pasada dictadura, informan a la corporación que “está legalmente hecha la donación del referido solar para la construcción del segundo Grupo Escolar”.

En vista de ello, nombran una comisión para entrevistarse con el propietario. En este intermedio, Casto Lozano vende dos partes de la finca: un lote de 1.369 metros cuadrados, por un importe de 26.000 pesetas, a Vidal toboso, propietario de la fábrica de harina “La Favorita”, y otro de 1.020 metros cuadrados, por 5.500 pesetas, al constructor Miguel Alfonso Gómez.
Estas ventas y el cambio producido en la alcaldía iban a complicar aún más la materialización del acuerdo. El nuevo alcalde, Delfín García Rodríguez, del Partido Republicano Radical, a pesar de estar ideológicamente más cercano a Casto Lozano, mantenía con éste una manifiesta enemistad motivada quizás, por no haber sido elegido como administrador de las fincas de aquél; fruto de esta inquina es la detención de Casto, “porque no concurre al llamamiento del Sr. Alcalde”, a su paso por Navalmoral, camino de Madrid, después de visitar su finca de Macarra.
El día 3 de julio, se entrevistan por fin pero no concretan nada. Casto pide que le hagan las peticiones por escrito, “para que él conteste lo que estime oportuno”.
En vista de ello, la corporación acuerda darle 8 días de plazos. Las negociaciones no prosperan y, “como los Proyectos del Parque, Paseo y Grupo Escolar están aprobados, y debido al gran número de obreros que quedarán en paro forzoso al terminar la recolección”, en la Sesión del día 17 de julio de 1934 “acuerdan expropiar el cercado de Casto Lozano y Vidal Toboso, pidiéndoles precio según la Ley, para después tomar los acuerdos legales. A finales de ese mes de julio, Casto Lozano entabla querella contra Delfín García en el Juzgado de instrucción de Navalmoral, “por detención ilegal”. Al tener conocimiento de ello, la corporación apoya al alcalde y acuerda que “los gastos de la defensa sean por cuenta del municipio”.
El 24 de agosto, Lozano los cita, “con representación legal”, en Baños de Montemayor, donde veraneaba, “para tratar el tema de la cesión gratuita” Delfín acepta ir, acompañado del secretario Germán Duque pero la reunión fracasa como fracasarían otros intentos posteriores de resolver el problema hasta, paradójicamente, el triunfo del Frente Popular tras las elecciones generales de febrero de 1936.
Hacemos un inciso para subrayar este cambio que se produce en las relaciones Casto-Corporación: ya no están Delfín García ni algunos de los ediles anteriores de centro derecha sino los representantes de la izquierda y, a pesar de ello, se desbloquean muchos de los inconvenientes; otra prueba más de que fueron las enemistades y no las afinidades o divergencias ideológicas las que imposibilitaron las cesiones.
Casto Lozano manifiesta que “cede el solar para colegio por un precio sumamente económico, con la condición de separar el terreno vendido a Vidal Toboso”.
La Corporación lo acepta, “siempre que el precio no exceda de 150 pesetas”. En la sesión del día 21 de junio de 1936 deciden que el alcalde acuda a la otorgación de la escritura del solar, que cede Casto Lozano en venta, para construir el 2º Grupo Escolar), “autorizándole para fijar el precio, siempre que no exceda de 150 pesetas, y para consignar en la escritura, si el propietario lo solicitara, el nombre que ha de llevar el mencionado Grupo”.
El estallido de la guerra fratricida imposibilita la firma del acuerdo. En el trágico otoño de 1936 Casto es asesinado en Paracuellos pero antes de morir, como si presintiera su dramático final, modifica el testamento de 1932 y redacta el último, una vez comenzado el conflicto bélico, en el que se aprecian diferencias importantes respecto al anterior.
Como novedad destacada, observamos que desaparece el deseo de llevar a cabo una obra benéfica. Esta decisión debió estar motivada por dos hechos fundamentales: los desagradables sucesos y enfrentamientos anteriores, y el comienzo del conflicto bélico. Él se hallaba en Madrid, zona roja, y Navalmoral ya era zona nacional por lo que no podía hacer una donación a este municipio, por escrito, claro está, por motivos que no necesitan explicación.
Probablemente Don Casto deseaba donar esos terrenos al municipio, pero no podía llevarlo a cabo por escrito en esos momentos. Esta voluntad expresa sería la que animaría a su sobrino, Eduardo Lozano García, principal heredero, a ejecutarla tras la contienda.
Pero antes hubo que resolver un último problema. tras la apertura del testamento, comenzó un litigio entre Leandra, que al parecer deseaba la propiedad de toda la herencia o, al menos, que se llevara a cabo el testamento de 1932, más favorable para ella, y Eduardo Lozano, que defendía la última transmisión, incluyendo la obra benéfica, que aunque no lo dejó fijado en su última voluntad, sí lo manifestó de forma oral y en el testamento anterior. Al parecer, lo que más interesaba a Leandra era la dehesa de Macarra, ya que no interviene ni impugna, lo que favorece su imagen, las donaciones que conformaron el verdadero legado de don Casto Lozano.

El proceso duró 13 años, hasta 1958, cuando fallece Leandra.
El 13 de febrero de 1945, ante el notario don Felipe González García, se firma la escritura de donación de los terrenos que deberán destinarse al Parque Municipal Casto Lozano (10.500 m2); al cuartel (viejo) de la Guardia Civil (1.422 m2); otro terreno cedido a la Dirección General de la Guardia Civil (812 m2) sobre el que se construiría el nuevo cuartel, ya en los años ochenta; al ambulatorio (1.000 m2) y un solar para viviendas (2.587 m2). un caso aparte fue el de la iglesia de las Angustias, erigida en las proximidades del parque, que no fue donada sino vendida:
Según escritura de compraventa, firmada el 22 de octubre de 1958, ya había muerto Leandra, ante el notario don José Madrazo Núñez, los herederos de don Casto Lozano (Eduardo Lozano García, Encarnación González Llerandi y Concepción Martínez Almeida) venden a don Emiliano Núñez Martín, en representación de la parroquia de las Angustias, un solar de 2.280 m2 por el precio de 200.000 pesetas que serían aportadas por varios vecinos de Navalmoral, incluso de fuera, como la condesa de Güell o la propietaria del Espadañal. Se añadía una condición: “debería dedicarse a iglesia, que se inauguró en 1969, por lo que no podría venderse”.
No se trató de donación, aunque el precio fue asequible. Es posible, igualmente, que esa cantidad de destinara al pago de escrituras u otros gastos. Se registró el 14 de abril de 1959.
En lo que respecta al Parque Municipal Don Casto Lozano, se fijó, a efectos fiscales, un precio simbólico de venta de 0,23 pesetas el metro cuadrado; es decir, que dicho terreno costó 2.415 pesetas que se emplearon en abonar los derechos reales.
Las obras de acondicionamiento se iniciaron en 1944, siendo alcalde Agustín Carreño, finalizando las obras en 1946. El hecho de que Eduardo Lozano García formara parte de la corporación municipal facilitó enormemente que la vieja aspiración del mecenas, de que el solar se convirtiera en parque, se llevara a efecto. Se financió mediante prestaciones personales, jornales municipales y aportaciones varias.
En abril de 1948 se trajeron de Madrid las fuentes que se ubican en el parque, junto con las que antes había en la plaza del ayuntamiento, y en 1950 se instaló la estatua de don Antonio Concha, ahora en la Fundación.
En la actualidad, este bello parque, que ha sido remozado varias veces, es el pulmón de la población, y recuerda con su nombre al gran benefactor de la villa.







Templete lateral









Calle principal










Fuentes en la calle principal









Vista lateral









Detalle de la arboleda






LOS ABDONES

CASTO LOZANO (2)

Hace unos días, nuestra corresponsal Abda, Teresa de Alarcón, nos envió un artículo que se publicó en el Diario El Periódico, edición de Extremadura.
El Periódico Extremadura Viernes, 18 de noviembre de 2011
La Crónica de Navalmoral 06/11/2005
Crónica Navalmoral: Reportaje

En él, la autora informa sobre la localización de los restos de Casto Lozano Herreros, nacido en Navalmoral de la Mata (Cáceres), que era el marido de Leandra Gómez-Rodulfo Rodríguez y que desapareció después de haber sido detenido en Madrid en el año 1936 y llevado a la Cárcel Modelo.





Casto Lozano Herreros










El artículo dice lo siguiente:
“Según un libro se afirma que en 1936 algunos presos de la cárcel modelo de Madrid fueron asesinados y enterrados.
El cadáver número 2.045 de los 600 detenidos
Han pasado muchos años, ni su mujer ni sus sobrinos pudieron conocer donde se encontraban sus restos. Muchas veces en la vida son otras las personas destinadas a sacar de las sombras o de la oscuridad aquello que con tanto secreto se guardó, para que la maldad no viera la luz.
Por casualidad, o por que estaba escrito así, cayó en mis manos el testamento de un hombre bueno y caritativo que amó a su pueblo y a su gente hasta los últimos días de su vida.
En este testamento pedía ser enterrado en su pueblo, Navalmoral de la Mata y en su tumba quería que apareciera grabada la Virgen del Carmen.
Algo en mi interior me pedía buscar en el pasado, pues todos los caminos nos llevaban a Paracuellos,
Quizás desde muy niña en mi casa me hablaron mucho de Don Casto Lozano, y quedó en mí grabado el recuerdo de este hombre.
Fueron muchas las veces que llamé a Paracuellos y hablé con las personas que se ocupan de aquel "Campo Santo”, pero era inútil, siempre tenía las mismas respuestas.





Entrada del Cementerio de Los Mártires, en Paracuellos del Jarama (Madrid)




Pero nunca desistí de seguir buscando. Sabíamos que estuvo en la cárcel modelo de Madrid y que el día seis de noviembre de 1936, la mañana que posiblemente su familia pensaba recogerle, aquel fatídico autobús llevó a los 600 detenidos a su destino final.
Nunca más se supo de él y de los que corrieron su misma suerte.
Han tenido que pasar muchos años para que el destino trajera a mis manos el libro de César Vidal llamado Paracuellos-[ju] KATYH, un ensayo sobre el genocidio de la izquierda.
En la página 356 nos encontramos el cadáver número 2.045, don Casto Lozano Herreros.
Según este libro, los llevados de la Cárcel Modelo fueron asesinados la mañana del siete de noviembre de 1936; parece ser que don Casto se encuentra en la fosa número uno, situada al lado de la capilla, y los demás fueron fusilados antes que él.
Al igual que su sobrino Eduardo se ocupó de que sus deseos se cumplieran en Navalmoral, nosotros nos ocuparemos de los demás, para que su alma descanse en paz con sus sueños cumplidos.”





Fosa nº 1 donde, parece ser, está enterrado Casto Lozano









Lateral de la ermita y, detrás, la Fosa nº 1









Plano de situación










Dedicación simbólica de una Cruz a Casto Lozano









Punto de información de la situación de la Fosa nº 1









Antigua carretera de Madrid y pinar donde agrupaban a los presos para fusilarlos a la izquierda







Interior de la capilla










Vista general del Cementerio, desde la entrada









martes, 22 de noviembre de 2011

LOS ABDONES

LAS RAMBLAS

De siempre se nos ha dicho que una Rambla, una Riera, una Vaguada, son lechos de torrentes, donde, antes o después y pueden pasar muchos años porque la Geología no tiene prisa, llega una gran avenida de agua, que es la manera que tiene la Tierra de ir dando forma al paisaje, y arrasar todo lo que haya crecido en su cauce y sus alrededores.
Todo el mundo lo sabe, menos, parece ser, los constructores y los políticos que permiten construir en estos lugares.
Y es que delimitar las zonas de avenida y mantenerlas libres de obstáculos, construcciones incluidas, no da votos, ni dinero y, de paso, cuando surge la desgracia, estos últimos se pueden colgar alguna medalla yendo a visitar a los damnificados en su Mercedes y ofreciéndoles algún crédito a bajo interés. A costa del contribuyente, claro.
Lo malo es que ningún crédito puede remediar la pérdida de alguna vida que se podría haber evitado si no se hubiera tenido una actitud de inoperancia criminal.
¿A qué viene esto?
Nuestro matrimonio Abdón formado por Carmen Téllez Gómez-Rodulfo y Emilio Rivas Quesada, han sufrido los efectos de una de estas avenidas, aunque, afortunadamente, ni ellos ni ningún vecino han recibido ningún daño personal.
Viven, desde hace tiempo, en Calahonda (Granada), un pueblecito muy tranquilo al lado del mar, con su playita y todo, como debe ser.
Pues bien, hace unos días la Rambla se ha desbordado con una avenida de agua "como no se había visto nunca" y ha inundado el pueblo, las casas, las cocheras... y ha arrasado parte de la playa.
A ellos no les ha entrado el agua en casa, porque son muy previsores y Emilo un manitas y ya habían tomado medidas por si acaso. (No son políticos), pero muchos vecinos han tenido muchos problemas.
Nos manda un correo con fotos, de las que adjunto algunas, y nos cuenta lo que pasó:
"Nosotros y nuestra casa, sin problemas, por suerte y milagrosamente no nos ha afectado, solo un poco de agua con barro en el comedor y cocina que ha entrado por la rejilla del gas.
La rambla de Calahonda se ha desbordado y todo el pueblo se ha inundado de agua, barro y piedras, con ramas, raíces, cañas, plásticos y algún animal muerto arrastrado por la fuerza del agua, un autentico desastre.
Por la calle de atrás de casa, el nivel del agua ha llegado por encima del zócalo de cerámica, un metro de altura y los pocos coches que estaban aparcados cerca de la rambla han terminado contra el muro de la playa"






Carmen y Emilio y, al fondo, Calahonda y su playa.











La "nueva" rambla donde estaba la desaparecida playa.









Una calle y una chinita, regalo del torrente.









La alegría de las calles embarradas.








sábado, 19 de noviembre de 2011

LOS ABDONES

CASTO LOZANO HERREROS (1)


Con motivo de un libro que acaba de aparecer sobre los fusilados en Paracuellos del Jarama en el que parece ser que figura el nombre de Casto Lozano, vamos a hacer un recordatorio de este Abdón que, en el año 1936 fué detenido, llevado a la Carcel Modelo de Madrid y, durante muchos años en paradero desconocido, hasta el punto de imprimir una esquela dándole por desaparecido.








Esquela de Casto Lozano Herreros











Casto Lozano era el marido de Leandra Gómez-Rodulfo Rodríguez, hija de Jerónimo Gómez-Rodulfo Yagüe y de Justa Rodríguez Hernánez-Bueno.

Nacido en Navalmoral de la Mata (Cáceres), según la esquela, era abogado, propietario y caballero del Pilar. Más adelante, dedicado a la política, sería Senador del Reino.







Leandra Gómez-Rodulfo Rodríguez y Casto Lozano Herreros









Casto fué, junto con su cuñado Juan Gómez-Rodulfo Rodríguez, uno de los que aparecen en la primera fotografía que se conoce de la Cueva de Navamuño, donde nació Jerónimo Abdón.








Cueva de Navamuño, antes de 1936











Bueno, pues a raiz del libro mencionado y de un artículo publicado sobre él en el diario El Periódico, edición de Extremadura, en una crónica de Navalmoral de la Mata, he estado urgando en Internet y estoy recopilando datos para otras dos páginas de este blog, con artículos muy interesantes, como se verá cuando las publique.



Adelantando acontecimientos, uno de ellos hace referencia al libro recién aparecido y otro a un recordotario de Navalmoral a Casto Lozano, dando su nombre a un Parque que se construyó en un solar de su propiedad, actuación que no careció de polémica en el momento.


martes, 1 de noviembre de 2011

ANÉCDOTAS

ANÉCDOTAS DE ABDONES Y OTROS

Anécdota nº 1

Uno de nuestros corresponsales en Madrid nos ha mandado una información desconocida para muchos de los Abdones y que, por lo menos, tiene la categoría de Curiosa.

Nuestro corresponsal es José Gabriel García-Rodulfo.







José Gabriel García-Rodulfo












José Gabriel es hijo de José Gabriel García Fernández y de Isabel Gómez-Rodulfo Barrio.

A su padre se le ocurrió la feliz idea de unir García y Rodulfo para no perder este último ni tampoco el primero suyo.

Pues bien, nuestro Gabriel nos ha mandado la fotografía que figura a continuación




Estadio Santiago Bernabeu, La Castellana y, enfrente, lo que era la Quinta de Los Ángeles, actual Palacio de Congresos de Madrid



Se trata de una vista del Paseo de La Castellana, de Madrid, donde se ve el Estadio Santiago Bernabeu a la derecha y, a la izquierda, la zona arbolada, lo que era la Quinta de Los Ángeles, zona donde se encuentra en la actualidad el Palacio de Congresos.

Pues resulta, según nos informa Gabriel, que esta Quinta era propiedad de nuestro antepasado Ángel Gómez-Rodulfo Ibarbia, casado con Ana María Barrio Salamanca, de donde descienden los De Carlos G-R, los Monfort G-R, Los Uribe G-R, los G-R Ballesteros, los Godoy G-R y los García-Rodulfo.








Ángel Gómez-Rodulfo Ibarbia, dueño de la Quinta de Los Ángeles









Anécdota nº 2





En el periódico diario HOY del Domingo 30 de Octubre de 2011, editado en Extremadura, en el reportaje titulado "Mira quién habla", y firmado por J.R. Alonso de la Torre, viene una entrevista a la Abda Carmen Chamizo de Rivas, con motivo de la petición que ha hecho a la Junta de Extremadura para solicitar para la Universidad de Mayores, la concesión de la Medalla de Extremadura.



Se basa en que, desde su inicio en 1998 hasta hoy, ha facilitado acceder a los estudios a un montón de personas mayores que no habían tenido posibilidad de hacerlo con anterioridad y en su contínuo crecimiento, ya que, solo en Extremadura, se han matriculado este año 1.500 alumnos.



Carmen, a pesar de haber faltado algunos años por el fallecimiento de su esposo Alberto Gómez-Rodulfo Morillas, ha conseguido terminar su curso y está actualmente en la fase de postgrado.










Foto de Andy Solé con Carmen Chamizo en su casa de Plasencia

















Alberto Gómez-Rodulfo Morillas











Anécdota nº 3


"Estimado amigo:


Por la presente, tengo el gusto de comunicarle el inicio de mi noviazgo con la encantadora señorita Cristina Zúñiga Díaz-Trías.


Con este motivo, le envio mis saludos más afectuosos.


Siempre a su disposición: Óscar Rivadeneyra Prieto"


Esta es la carta que esperaba recibir, tal y como prescribe el Libro de Urbanidad y la Buena Educación.


Pero, bueno, como no ha sido así y me he enterado con una simple comunicación verbal (digital), la daremos por buena. ¡Qué tiempos estos! No se respetan las normas ni la maneras.


Así que, desde este blog, os deseamos a los dos mucha Felicidad y por mucho tiempo.




Foto de familia en la que estoy con Cristina y sus padres Manolo Zúñiga y Marisa Díaz-Trías, en Los Viñazos









En esta estoy con Óscar, en una de nuestras múltiples excursiones





En alguna de las próximas rutas tendremos tiempo de profundizar en el asunto.

martes, 18 de octubre de 2011

LOS ABDONES

ADIÓS A ÁNGEL

"Desde pequeño le gustaron las alturas de la sierra: el siguiente paso era volar; ahora se nos ha ido al cielo". "Un abrazo de consuelo a Concha e hijos, a los Gómez-Rodulfo, los García de Castro y los Abdones en general".

Es la despedida que Paco Abdón Fochs ha mandado a Ángel a través de este blog y que seguro que lo está leyendo.





Ángel y Paco Abdón Fochs









Hace un par de meses estaba yo mandando correos a todos los Abdones para juntarnos en la Cueva de Navamuño, haciendo cálculos para que no coincidiera la fecha de la subida con la que utilizaba Ángel Gómez-Rodulfo Delgado para reunirse con sus hermanos en Tornavacas. El año pasado, por circunstancias raras, coincidieron y no pudo venir y así me lo comunicó, y este año, ya ves.

Le gustaba venir con Concha todos los años que podía. No en vano fue uno de los que participó activamente en la colocación de la Placa conmemorativa los dos años que nos costó ponerla.






Grupo de Abdones en la Cueva de Navamuño en la primera intentona de colocación de la Placa Conmemorativa








El día de la colocación de la Placa, al año siguiente












Ángel, comprobando el estado de la Placa












Ángel, Concha y yo, en Navamuño









Es que la Sierra ha formado una parte muy importante en su vida y consiguió transmitirnos y traspasarnos a sus amigos su afición. Claro que nosotros nos quedamos a medio camino:

Organizaba excursiones y travesías a las que íbamos los demás, unas veces sí y otras no.


Tuvo una gran afición a esquiar y otros apenas aprendimos a caernos bien.





Salto de esquí, poco antes de la subsiguiente bofetada






Nos sigue gustando subir a la Sierra y el ha conseguido tener una propia, hasta el punto de que la ha escogido como última morada, a donde le llevará su familia para confundirse con ella hasta el final de los tiempos.






La Garganta de San Martín (Tornavacas), desde el Chalet







Sus amigos nos acordamos todavía de los buenos ratos pasados con la pandilla, en la Fábrica, de garulla, los guateques, las primeras visitas a Fuentes, las noches del Casino, las verbenas en el coche del padre de Paco Sacris, en las bicis, en la motos y, desde luego, en la Sierra, o mejor, en las Sierras: Béjar, Tornavacas, Gredos, las vacas, Chamorro, la semana sin salir del refugio por la ventisca, a base de coñac.

Íbamos seguros porque se conocía el terreno, casi siempre, pero sobre todo porque guisaba muy bien. Allí nos enseñó eso de “una de arroz y dos de agua”, aunque algunos no lo hemos aplicado en la vida. Y el plato combinado de sus truchas y mis perdices. Con coñac.







Primeras visitas a Fuentes










Noches de juerga y desenfreno (honrado) en el Casino








Ángel, Cristina, Juanjo y Manolo Zúñiga, en Los Viñazos











Una de arroz y dos de agua.
Chupao










El resultado:
Chupe de dedos.









Ahora estará subiendo a algún monte en algún sitio con Manolo Zúñiga. ¡Qué pronto os habéis largado, mecaguenlamar!.

Por lo menos habéis dejado aquí una buena representación.

Concha, Alfonso, Celia, María, Marta, Ángel, Adrián y Telmo, seréis los continuadores de su vida a través de la vuestra. ¡Que se os oiga bien!






En familia, con Concha, hijos y nietos









Mandamos un fuerte abrazo, también, a sus hermanos.




De jovencito, con sus padres y abuelas








martes, 11 de octubre de 2011

LOS ABDONES Y MÁS

NUEVAS VISITAS

Con el final del verano hemos podido tomar contacto con varias personas relacionadas con las informaciones dadas en este blog.

Dos de ellas son el matrimonio Jacques Neveu y Matilde Agero Hernández, autores del árbol genealígico tan bonito de los Harguindey.

Pudimos verlos aprovechando su venida a Béjar desde su casa de Francia y nos intercambiamos datos y fotos.





Jacques Neveu y Matilde Agero









Siguiendo con los Harguindey, hemos visitado, en su casa de Salamanca, a Teresa Harguindey Martín, que es hija de Juan Harguindey Sánchez, uno de los últimos de Puerto de Béjar.

Su casa de Puerto, la ha convertido en Cas Rural y se llama La Casa Vieja de Teresa.
lacasaviejadeteresa@gmail.com







Teresa Harguindey Martín












La último visita, por hoy, se refiere a Los Abdones.

A través de nuestro Decano José Luis Gómez-Rodulfo Morillas, nos hemos visto con Pilar Yuste Barragán, que fué esposa de Pedro Rodríguez Álvarez.

En el Hotel Colón de Béjar hemos captado la instantánea de Pilar y José Luis durante la conversación.





Pilar Yuste Barragán y José Luis G-R Morillas










Pedro Rodríguez Álvarez








Otra fotografía de Pedro Rodríguez Álvarez con sus padres, hermanos, hermanas y sobrinos





Entre los sobrinos de Pedro se encuentra nuestro Consejero Delegado Paco Abdón Fochs.