lunes, 22 de agosto de 2011

LOS ABDONES

EXCURSIÓN JUVENIL A NAVAMUÑO

Este año, los Abdones más jóvenes se han portado.

Ha habido una participación masiva de chicos y chicas que han dado un nuevo aire a la jornada.

Y una lección a muchos mayores, ya que, después de estar todo el día moviéndose de un lado a otro, al final no tenían ni síntomas de cansancio.


Panorámica del Valle de Navamuño



Claro que también hubo algunos demasiado jóvenes que, de momento, se conformaron con llegar a Candelario a hacer acto de presencia, lo que se les agradece.




María Sánchez-Guijo G-Rodulfo con su hija Irene





La primera convocatoria se hace siempre en Candelario, en el Bar El Calvitero. Más tarde se incorporará el resto

Claro que algunos solo llegan hasta aquí, pero, como decíamos antes, se les agradace la compaña.



El grupo inicial dispuesto para la partida.
Se observa la "muchachada"





Ya en La Muela, nos asomamos, como todos los años, a admirar el bonito paisaje del Valle de Navamuño con la Sierra al fondo y el Glaciar del río Cuerpo de Hombre







Parte del grupo con el Valle de Navamuño al fondo









El grupo, más cercano






Uno de los alicientes de este año ha sido la presencia de Ignacio Abdón, que subió con sus padres hasta La Muela y se portó como un hombre.

El día, según las previsiones, amenazaba tormenta, pero no la hubo.

Lo que sí hizo es un medio sol y un calor bochornoso muy extraño para estas alturas, por lo que los padres tomaron la prudente decisión de volver con el niño a Béjar dejando la bajada a la Cueva para otra ocasión, que no le faltarán en su vida.

Desde allí le llevamos su saludo al tatarabuelo.

Y como parece que es habitual, Ángela nos traía a otro futuro excursionista.
Esto es lo que se llama "fomento de nuevos Navamuñeros".





Ángela y Emilio con Ignacio Abdón
a la vista de Navamuño





Al final, llegamos a la Cueva una docena de Abdas y Abdones que saludamos al tatarabuelo Jerónimo Abdón






Cueva de Navamuño






y nos fotografiamos bajo la Placa conmemorativa de su nacimiento el año 1809.





Foto del grupo bajo la Placa Conmemorativa






Los chicos disfrutaron de lo lindo en la Cueva y en los alrededores.





Posado fotográfico






Guillermo se pasó todo el tiempo dentro de la Cueva escalando y deslizándose por el tobogán.

No sé como terminaría el pantalón.






Guillermo en pleno descenso






A la hora de comer, no hizo falta llamar a nadie. Todos nos pusimos a la faena nada más llegar. Es que era la hora.


Guillermo, dentro de la Cueva, naturalmente






¿Ustedes gustan?








Esta familia no perdona la siesta por nada del mundo.







No queda ni uno en pie








Se ha cumplido el objetivo y se inicia la vuelta a casa.




Siguiendo la vereda de vuelta por la Dehesa de Candelario







Los últimos.





¡Adiós!







Pero ha habido dos fallos en este día.

El primero es que no ha asistido a la excursión nuestro Decano, José Luis Gómez-Rodulfo Morillas, al que, debido a su aislamiento voluntario, no le hemos avisado y no se ha enterado de la fecha de la subida.

Nos ha llamado un poco molesto, y con razón. Al ser nuestro Decano tenemos la obligación moral de avisarle y no lo hemos hecho. No sé como podríamos compensar el desaguisado.








José Luis Gómez-Rodulfo Morillas el año pasado en el Valle de Navamuño








El segundo, es, también, por falta de memoria.

Al bajar por la Dehesa de Candelario teníamos la posibilidad de ir a ver el Castaño Milenario, que está muy cerca, pero la memoria no ha funcionado y se ha perdido la posibilidad.

Otra vez será.





El Castaño Milenario en una visita anterior










En general, lo pasamos muy bien y tuvimos muy buen día.

Hasta otro año, si los Abdones quieren seguir visitando a su tatarabuelo.


No hay comentarios: