domingo, 22 de noviembre de 2015

HISTORIAS


HISTORIAS DE LA RAYA
 
     Por aquí, llamamos La Raya a la frontera entre España y Portugal en toda su longitud, desde la costa de Galicia a la de Andalucía, aunque, por motivos obvios, insistimos más en la zona donde vivimos: Castilla-León y Extremadura.

     Desde hace unos meses, estoy metido en Facebook, con un grupo de amigos con los que intercambio pensamientos casi a diario. Lo he hecho, no porque me sobre tiempo, sino porque varios de mis contactos con los que me carteaba con los emails (correos electrónicos, para entendernos los profanos), dejaron de contestarme aduciendo que casi no los atendían porque utilizaban ese medio o el Whatsapp.

     A este último me niego. No porque no considere que es un medio extraordinario de comunicación, sino por falta de tiempo material. Hay que pensar que todavía trabajo (poco, pero trabajo) porque la ley me lo permite y el tiempo es el que hay:
     Mi horario cotidiano es el siguiente:
     Por la mañana,
     me levanto,
     hago mis abluciones,
     desayuno,
     hago promesa formal de ponerme a dieta, y
     pongo en marcha el ordenador.
     Entro en Internet y miro las noticias del día,
     miro los saldos de las cuentas y hago los ajustes pertinentes,
     entro en mi blog y contesto si alguien ha hecho un comentario,
     entro en los blogs de los amigos y hago comentarios si procede.
     A esta hora, mi santa esposa, ya me requiere para ir a tomar el cafetito a Canadá (ver el artículo del 7 de Septiembre de 2014),
     me tomo un cafetito con migas,
     leo dos periódicos, especialmente los apartados de comentarios, chistes y jeroglíficos,
     hago mi ronda habitual por los establecimientos particulares o oficiales que corresponda, y
     vuelvo a casa, donde enciendo otra vez el ordenador y,
     antes de ponerme a trabajar, entro en Facebook y, ahí, ya me pierdo definitivamente.
     Cuando me quiero poner a trabajar, oigo la voz: ¡A comer!
     Y se acabó la mañana.
     ¿Como voy a tener tiempo para el Whatsapp?

     La tarde es más tranquila, pero, si me centro en el trabajo, obligatoriamente ya, no hay tiempo para nada de nada. Bueno, un alto a media tarde siempre viene bien.

     Todo este rollo que me ha salido viene a cuento porque al meterme en Facebook me ha salido la vena de comunicador de hechos casi olvidados de esta parte de España que llamamos La Raya, la que he recorrido muchas veces y la que cada vez me gusta más por su peculiaridad.

     He confeccionado una serie de mini historias, que he decidido recopilar en este blog, para que no se pierdan en la inmensidad arrolladora de ese medio, en el que lo que has dicho esta mañana, ya está obsoleto y arrollado por la tarde.

Historia nº 1: O Menino de Miranda D'ouro.


 Historia nº 2: La Fontañera
 
 Historia nº 3: El Marco



 Historia nº4: Idiomas
Historia nº 5: Andorras
     Continuará...

2 comentarios:

Carmen Cascón dijo...

Si es que no sepuede estar medio jubilado... En cuanto te das cuenta el tiempo vuela y entre dimes y diretes la mañana, y aun la tarde, se han disipado como el humo. Facebook, twiter, blogs, wassapp, google+, llamadas, sms, cualquier medio de comunicación hace perder el tiempo con buenos amigos. La cosa es estar a mano para quien quiera contarte alguna historia y si son buenas, como estas que compartes hoy, mucho mejor.
Un beso

jeronimojgr dijo...

Y usted que lo diga.
Un fuerte abrazo.