jueves, 1 de octubre de 2015

RECTIFICACIÓN



DECEPCIÓN
El pasado 6 de Julio publiqué un artículo sobre los Arces, que pensé que me había quedado la mar de bien.
         Pero siempre se ha dicho que la ignorancia es muy valiente y es lo que me ha pasado con ese artículo.
         Para ilustrarme, dado mi poco conocimiento de botánica, consulté varias páginas de Internet, que sabe muchas cosas, pero hay saber preguntarle o, si no, contrastarlas con expertos y yo no lo hice. Ni siquiera consulté a Óscar.
         La cuestión es que confundí las hojas y el tronco de un tipo de Arce con las del Platanero y, a todos los Plataneros que han sembrado los Ayuntamientos por todas partes los he llamado Arces, tranquilamente, hasta que personas de mi familia me han sacado del error.
         ¿Qué ha pasado? Y ¿por qué?
         Pues muy sencillo.
         Cuando vi el blog de María Antonia Ortega y me fijé en el tronco en el que está apoyada, me vinieron a la memoria todas las historias que he contado de la infancia.


 María Antonia y su árbol


Hasta me busqué un árbol parecido


Como no sabía cómo se llamaba el árbol, me fui, sin más, a Internet.

         Allí encontré uno con las hojas y el tronco como yo recordaba, que decían que era un Arce y, ni corto ni perezoso, me pongo manos a la obra a escribir un artículo sobre los Arces de nuestro entorno.


         Pero, mira por donde, siempre hay alguien a quien no has consultado y que sabe mucho más que tú.
         Me dijeron: ese árbol no es un Arce, es un Platanero.
         Y yo: ¡que no, hombre, que no! Si lo sabré yo que lo he visto en Internet.
         Con lo bonito que es el nombre y lo bien que me había quedado el artículo, ¡cómo va a ser un simple Platanero!
         Pues sí señor.
         Los observo más detenidamente y veo que las semillas de mis árboles no son como las de los Arces. Las de mis árboles están metidas en unas bolas marrones con muchos picos, de donde salen, cubiertas de pelos a modo de paracaídas.




Receptáculo de una infrutescencia y sus aquenios.



         La semilla distintiva del arce, llamada a veces helicóptero, tiene el nombre de sámara. Cada sámara contiene una semilla sola junto a una cola tipo ala que, mediante un proceso aerodinámico complicado, hace que la semilla gire rápidamente al caer, de manera parecida a la hélice de un helicóptero. El movimiento en espiral de la sámara ayuda a mantener a la semilla en el aire por un mayor período de tiempo que si la semilla estuviera sólo sujeta a gravedad. Esto hace que las sámaras parezcan estar flotando o volando cuando el viento las aleja de su árbol madre. (Nada menos)





Dos semillas de Arce antes de soltarse del árbol.

         Bueno, pues nada, que casi todos los árboles plantados por nuestros Ayuntamientos, por lo menos en la zona por donde yo brujuleo, ¡son Plataneros!
         ¿Por qué el error?
         Porque el Platanero del que estamos hablando tiene muchos nombres, como: platanera bravía, platanera, platanero, platero, plátano, plátano común, plátano de Londres, plátano de hojas de arce, plátano de paseo, plátano de sombra, plátanos, árbol del pica-pica.
         ¡Plátano de hojas de Arce! Aquí está la conexión.
         Bueno, la conexión no, porque no tienen nada que ver, pero de aquí salió la confusión.
         Pues aclarado. A cada uno lo suyo y a cada árbol su nombre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y tampoco es platanero...ésta es una forma vulgar que la gente dice y confunde
mejor platano hispano o de sombra (aunque ésta sea caliente y nada fresca como la del negrillo que es mucho mejor y más frondosa y capaz de bajar hasta seis grados las temperatura debajo de él; algo que el plátano no puede. Se han plantado por su resistencia a la contaminación más que por otra cosa.)

Platanero es el bananero.

Su nombre viene de platis, hoja grande (y ancha) y de ahí la denominación.

Pero el vulgo, como siempre, metiendo todo en el saco no sale de su asombro y erre que erra sigue diciendo lo mismo. El vulgo burro que también dice extrovertido por extravertido, taxis en ves de taxi, y así siempre
Incluso conocí a una guía de viajes que los mal llamaba sicomoros y todo para que los guiris la entendiesen, como si los guiris entendiesen algo de lo qué decía.
Pero la gente por confundir, esto es , el vulgo también dice ese agua en vez de asa agua...Y así siempre
Una pena, lo del vulgo, y no me extraña que luego el haya quién bote al Pp, pandilla de malhechores y cueva de ladrones
Saludos

Juan Pennisi dijo...

Me encantó. Encontré este artículo abierto después de que, deduzco, mi novia buscara en internet el nombre de unos de los pocos árboles de nuestro jardín que aún no hemos identificado. No sólo he podido verificar que es un arce, sino, además, he disfrutado de la grata lectura. ¡Gracias!